Pacto Climático de Glasgow

Este año se llevó a cabo la 26ª Conferencia sobre el Cambio Climático en Glasgow, Escocia. Considerando que su objetivo es “orientar los esfuerzos de los países que son partes de la Convención para actuar contra el cambio climático”, ¿Podemos hablar de un progreso en esta edición? 

En el Pacto Climático de Glasgow se concentran las conclusiones finales de la COP26, producto de las negociaciones llevadas a cabo entre la Conferencia de las Partes, la Conferencia de las Partes en calidad de reunión de las Partes en el Acuerdo de París (CMA) y la Conferencia de las Partes en el Protocolo de Kioto (CMP).

La CMA pide a las Partes que, para fines del 2022, presenten compromisos de reducción de emisiones, alineados con el objetivo de calentamiento del Acuerdo de París. Asimismo, se les solicita que para la próxima COP27, presenten -quienes no lo hayan hecho- sus Estrategias a Largo Plazo a 2050 para bajar las emisiones. 

Combustibles fósiles, ¿qué pasa?

El carbón es el combustible fósil que más contribuye al cambio climático y las centrales térmicas de carbón son responsables de aproximadamente un 40% de emisiones de CO2 cada año. 

Es la primera vez que aparece el término “combustibles fósiles” en un documento de la COP. En el Pacto se establece que el uso del carbón debe reducirse -palabra que reemplazó a “eliminarse” tras la intervención de China, Estados Unidos, India y algunos países de la Unión Europea- de manera gradual, al igual que las subvenciones a los combustibles fósiles, las cuales fueron catalogadas en el borrador como “ineficientes” sin aclarar qué tipos de subvenciones abarcaban esta característica, lo que dejó la puerta abierta a los gobiernos para seguir financiando no solo el carbón sino también el petróleo y el gas.

Artículo 6 del Acuerdo de París. 

El Acuerdo de París es un tratado internacional sobre el cambio climático. Fue adoptado por 196 Partes en la COP21 en París, el 12 de diciembre de 2015 y entró en vigor el 4 de noviembre de 2016. Ahora bien, el artículo 6 es el único artículo del Acuerdo de París que quedaba por reglamentarse de forma completa. Este artículo busca establecer nuevas normas para regular los mercados de carbono y crear un nuevo mecanismo de compensación de emisiones.

En el mismo se especifica que “Las Partes reconocen que algunas Partes podrán optar por cooperar voluntariamente en la aplicación de sus contribuciones determinadas a nivel nacional para lograr una mayor ambición en sus medidas de mitigación y adaptación y promover el desarrollo sostenible y la integridad ambiental.” Es decir, los países que quieran, tendrán la posibilidad de participar de un mercado de transferencia internacional de reducción de emisiones para lograr el objetivo de limitar el calentamiento global por debajo del 1,5°C.

Ahora bien, esta posibilidad traía aparejada ciertas consecuencias, dado que podría culminar en un doble cómputo; el del país que vende el porcentaje de reducción que logró en su territorio y el del país que compró ese mismo porcentaje de reducción. 

Para evitar esto, se llegó a un acuerdo en la reglamentación final del artículo, la cual obliga al país que venda la reducción de los gases de efecto invernadero a realizar los ajustes correspondientes en su inventario para reflejar correctamente la venta de estos créditos, de esta forma no habría lugar para el doble cómputo de una misma reducción de emisiones. 

Financiación 

Nada se dijo sobre los US$100.000 millones al año prometidos para el financiamiento climático dirigido a los países en desarrollo. Este fue un punto clave del Acuerdo de París, el monto debería haberse movilizado a partir del 2020, algo que no sucedió durante este año ni tampoco durante el 2021. 

Tras esta situación, el Pacto de Glasgow insta a las Partes a cumplir plenamente con urgencia el objetivo de US$100.000 millones y hasta 2025, enfatizando en la importancia de la transparencia en la implementación de sus promesas. 

Los países en desarrollo hicieron mención de las “pérdidas y daños”, un mecanismo firmado en 2013 que establece que los países más ricos deben compensar a los más vulnerables por los efectos del cambio climático a los que no pueden adaptarse, solicitando la conformación de un organismo formal que destine un financiamiento. Estados Unidos, algunos países de la Unión Europea y otras potencias económicas, declinaron la posibilidad. Esto desvió la oportunidad de una discusión acerca de políticas de financiamiento concretas.

Contexto nacional 

Juan Cabandié, ministro de Ambiente y Desarrollo Sostenible, expresó: “No vamos a bajar los brazos y volveremos a plantear la discusión para que los países más ricos cumplan con los compromisos que asumieron, pero tienen que entender que cada minuto que se pierde es tiempo que no se recupera para enfrentar la crisis climática.”

El 10 de marzo de 2021 se realizó la primera reunión de ministras y ministros del Gabinete Nacional de Cambio Climático. Al finalizar el comité, Cabandié declaró: “Este año, el nuevo desafío será la elaboración del Plan Nacional de Adaptación y Mitigación sobre el transporte, el sistema productivo y la economía sostenible para llegar a cumplir esas metas de reducción de gases de efecto invernadero de cara al 2030”.

Sin embargo, Argentina no presentó su Plan de Descarbonización al 2050. Al parecer, no se logró alcanzar los consensos mínimos necesarios con los diversos ministerios para presentar una estrategia a largo plazo. 

Entonces, ¿progreso o no? 

El Secretario General de la ONU, António Guterres, expresó que si bien los anuncios realizados en Glasgow parecían alentadores, las promesas sonaban vacías cuando las industrias de combustibles fósiles siguen recibiendo billones de dólares en subvenciones.

El financiamiento de los países más poderosos para contribuir a la adaptación al cambio climático de aquellos más vulnerables es una necesidad. Su apoyo no puede ser una mera promesa. 

Abandonar –no solamente la era de los combustibles fósiles– sino también el discurso de que la explotación de nuestros recursos naturales es lo único que puede asegurar el desarrollo, es una idea obsoleta. El futuro no es descartable.

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